¿Puede la realidad virtual sustituir un viaje?

Hace poco probé por primera vez unas gafas de realidad virtual en el Museo de Arqueología de Cataluña de Barcelona. En una de las salas había varias piezas arqueológicas expuestas y las gafas me permitían ver en 360º el lugar del que procedían, un espacio al que yo no podía acceder como visitante.

Me gustó. Las piezas tenían más sentido después de ver de dónde habían salido. Podía entender mejor el espacio, sus dimensiones y la relación de aquellos objetos con el lugar. Pero en ningún momento tuve la sensación de haber estado allí. Sabía perfectamente que seguía dentro del museo.

La experiencia me hizo pensar en algo bastante distinto. La realidad virtual aplicada al turismo permite hoy recorrer playas, ciudades, monumentos o paisajes que continúan existiendo y que sí podríamos visitar físicamente. Algunas aplicaciones hablan directamente de «viajar desde el sofá».

La realidad virtual puede acercarnos a lugares que no podemos visitar, ayudarnos a interpretar patrimonio o mostrarnos un destino antes de viajar. Pero ver un lugar con unas gafas no equivale a haber estado allí. Una cosa es utilizar esta tecnología para acceder de otra manera a un espacio; otra, considerar que esa experiencia sustituye automáticamente al viaje.

Hoy ya podemos recorrer destinos reales desde el sofá

No hace falta un equipo creado expresamente para turismo. Los visores que se venden para uso doméstico permiten instalar aplicaciones dedicadas a explorar lugares reales.

TriptoVR, una aplicación comercial de realidad virtual para Meta Quest, ofrece actualmente más de 100 destinos en 360º. Podemos recorrer Venecia, Tokio, Ciudad del Cabo, Machu Picchu o Bali, y la propia plataforma utiliza expresiones como «Viaja desde tu sofá». También presenta la aplicación como una manera de previsualizar destinos antes de visitarlos físicamente.

No es un fenómeno aislado. INMERSIVA XR, la Asociación de Realidad Extendida de España, señala en su informe Industria XR en España 2025 que la realidad virtual continúa siendo la tecnología XR más extendida entre las empresas analizadas. El vídeo 360º y los mundos virtuales también mantienen una presencia relevante.

Tenemos, por tanto, cada vez más maneras de mirar un destino sin desplazarnos hasta él. La cuestión es qué significa realmente conocerlo de esta manera.

Ver mejor un lugar no significa haber estado allí

Las gafas pueden enseñarnos mucho. Permiten entender mejor la escala de un paisaje, mirar hacia todas partes y ver un espacio con bastante más profundidad que en una fotografía. Eso ya me pareció evidente durante mi experiencia en el museo.

Pero viajar no consiste únicamente en recibir información visual.

Si recorremos virtualmente una calle de Tokio, no tenemos que averiguar cómo llegar hasta ella. No tenemos que esperar un transporte, decidir dónde comer, perdernos por el camino ni encontrarnos con algo que nadie había previsto mostrarnos

Estamos viendo una versión del lugar que alguien ha seleccionado previamente. También ocurre con las imágenes que construyen nuestra idea previa de un destino.

Y falta otra parte que para mí es fundamental. Cuando estamos físicamente en un lugar, lo que ocurre nos pasa a nosotros. Podemos sentirnos sorprendidos, incómodos, cansados, emocionados o decepcionados. Hay sensaciones y vivencias que aparecen porque estamos allí y porque no podemos controlar del todo lo que va a pasar.

Dos personas descansando en un paisaje de montaña sobre un mar de nubes en Cilaos, La Reunión
En Cilaos, La Reunión, estar físicamente en el paisaje implica también terreno, temperatura, cansancio y todo lo que ocurre mientras lo recorremos. Una imagen puede mostrar el lugar, pero no hacernos vivir esa experiencia.

También entramos en relación con el territorio. Utilizamos sus transportes, dormimos, comemos, compramos servicios, ocupamos espacio y nos cruzamos con personas que siguen con su vida independientemente de nuestra visita.

Una experiencia virtual puede enseñarnos muchísimo sobre un lugar, pero no puede hacernos vivir lo que ocurre cuando estamos dentro de él. Por eso me cuesta considerar que una pueda sustituir a la otra.

La realidad virtual es más útil cuando nos acerca a lugares inaccesibles

Hay situaciones donde su utilidad me parece mucho más clara.

En arqueología, por ejemplo, podemos encontrarnos delante de unas ruinas y tener bastante información sobre ellas, pero seguir sin ser capaces de imaginar cómo era realmente aquel espacio. La realidad virtual puede reconstruir lo que falta o mostrarnos lugares a los que no tenemos acceso.

Restos arqueológicos conservados en el interior de L’Adoberia de Granollers
En L’Adoberia de Granollers, los restos arqueológicos permiten ver parte del espacio original, pero no siempre resulta fácil imaginar cómo era cuando estaba en uso. Una reconstrucción virtual puede ayudar a completar lo que ya no vemos.

Un ejemplo es VR Patrimonio, un proyecto aplicado al yacimiento arqueológico de Cerro Macareno, en Sevilla, y publicado en revista PH del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico. Entre 2024 y 2025 se desarrolló una reconstrucción virtual para interpretar un espacio cuya localización y escasa visibilidad dificultan su comprensión. El contenido combina información arqueológica y validación de especialistas de la Universidad de Sevilla.

La misma tecnología también puede tener sentido en lugares cerrados al público, patrimonio muy frágil o espacios a los que la mayoría de personas no puede acceder físicamente.

Es parecido a lo que me pasó en el Museo de Arqueología. Las gafas aportaban algo porque me acercaban visualmente a un espacio al que yo no tenía acceso.

Aquí la alternativa muchas veces no es «voy físicamente o me pongo las gafas». Es «puedo verlo de esta otra manera o no puedo verlo».

Los destinos también utilizan la realidad virtual para conseguir visitas

Pero la realidad virtual tiene otra función bastante diferente: promocionar destinos.

Turismo de Gran Canaria utiliza MetaGranca como herramienta de información y promoción del destino. La experiencia reúne recorridos inmersivos en 360º por distintos espacios de la isla y ya está integrada en la red de oficinas de turismo. La propia administración explica que también está pensada para acercar patrimonio, cultura y paisaje a los visitantes.

Aquí la realidad virtual no está sustituyendo necesariamente el viaje. También está enseñándonos el destino para despertar las ganas de conocerlo físicamente.

Esta parte me parece especialmente interesante porque a veces presentamos el turismo virtual como una posible alternativa a desplazarnos, cuando también puede funcionar exactamente como cualquier otra herramienta de promoción turística.

Una experiencia virtual puede evitar un viaje o provocar otro

Esta contradicción también se ha estudiado. Una investigación presentada en TURITEC 2025, el Congreso Internacional de Turismo y TIC, comparó una experiencia de realidad virtual sobre la región portuguesa del Douro con un vídeo promocional y una visita física. En una muestra de generación Z, la realidad virtual generó más intención de visitar y recomendar el destino que el vídeo, pero menos que la visita real. Estudio sobre realidad virtual, vídeo y visita física presentado en TURITEC 2025.

Por tanto, mostrar un lugar virtualmente puede producir efectos bastante distintos.

Puede permitir que alguien conozca un espacio al que no puede acceder. Puede evitar presión sobre determinados lugares o hacer que decidamos que no necesitamos desplazarnos para ver algo concreto.

Pero también puede funcionar como una primera toma de contacto y hacer que después queramos viajar hasta allí.

No podemos dar por hecho que más realidad virtual significa menos viajes.

La realidad virtual no siempre aporta más que un buen audiovisual

Después de ponerme las gafas de realidad virtual en el museo pensé también en otra cuestión: ¿qué me había aportado aquella experiencia que no pudiera ofrecer también un buen audiovisual?

No sé cuánto costó aquella instalación y no tendría sentido especular. Pero creo que la pregunta es válida.

El informe de INMERSIVA XR identifica todavía obstáculos estructurales para el sector, entre ellos el acceso a financiación y recursos, la falta de equipos e infraestructuras y la dificultad para encontrar determinados perfiles profesionales.

Por eso, que algo sea inmersivo no me parece suficiente para justificarlo.

Si unas gafas permiten mostrar un yacimiento inaccesible, reconstruir algo que ha desaparecido o entender mejor unas piezas, la utilidad se ve bastante clara.

Si únicamente hacen más espectacular algo que un vídeo podría explicar igual de bien, quizá lo novedoso pesa más que lo que realmente aporta la experiencia.

Y lo mismo ocurre cuando hablamos de destinos. Ver una playa o una ciudad en 360º puede ser entretenido y permitirnos conocer mejor cómo es. Otra cosa es considerar que ya la hemos vivido.

La realidad virtual puede ser útil sin convertirla en un viaje

Después de probar las gafas en el museo entiendo mejor para qué puede servirme esta tecnología. Allí me aportó algo concreto: podía situar unas piezas en el lugar del que procedían y entender mejor lo que estaba viendo.

También le veo sentido cuando permite reconstruir algo que ya no existe, acercarnos a patrimonio inaccesible o hacer posible que una persona conozca un espacio al que no puede llegar físicamente.

Lo que no necesito es sustituir un viaje que puedo hacer por una recreación del mismo destino desde casa. Puedo aprender sobre un lugar, verlo en 360º o utilizar esas imágenes para preparar una visita, pero para mí eso sigue siendo conocerlo a través de una herramienta.

Viajar implica estar allí y vivir todo lo que ocurre alrededor de aquello que habíamos ido a ver. Y precisamente una parte importante del viaje está en todo lo que no habíamos previsto.

La realidad virtual puede acercarnos a un lugar. Otra cosa muy distinta es haberlo vivido.

Fuentes y lecturas

  • TriptoVR: Viaja por el mundo, explora y relájate — TriptoVR, 2026.
  • Industria XR en España 2025 — INMERSIVA XR, Asociación de Realidad Extendida de España.
  • «VR Patrimonio»: la búsqueda de una solución tecnológica innovadora cuando la visibilidad del patrimonio no es evidente — revista PH, Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, 2025.
  • Sumérgete en la esencia de Gran Canaria con el MetaGranca — Blog Oficial de Turismo de Gran Canaria, 2026.
  • Realidad virtual como herramienta de promoción turística: estudio comparativo con vídeo y visita real — TURITEC, 2025.

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